Por: Joseph Caceres .netAl Santo Domingo Country Club se le tiene como lo máximo en la escala social por su tradición, exclusividad, y por el hecho de que es realmente la congregación de la élite, de la llamada "gente de sangre azul", equivalente a la realeza en la República Dominicana.
Un club muy excluyente al que no solo con dinero se puede entrar, demostrado en el hecho de que a famosos peloteros, empresarios, políticos famosos y adinerados, no los dejan pasar ni a la garita del guardián en la entrada. (Dicen que por ello era que Sammy Sosa celebraba por todo lo alto su cumpleaños, haciendo un acontecimiento del mismo, "picado" por el cierre de puerta que le tiene el Country Club.)
A diferencia del Club Naco, Casa de España y Club Arroyo Hondo, que tienen más flexibilidad, los del Country Club se pasan en requisitos y exigencias con sus socios y membresía.
Pero, cada quien pone sus reglas en su casa, y cuando usted no quiere que las cosa se les relajen, impone sus condiciones.
Más en un país de tanto irrespeto, donde nuevos ricos, funcionarios del gobierno y jefes militares creen que pueden imponerse en los lugares solo porque tienen dinero o poder.
Es duro que alguien distinguido y honorable esté compartiendo con su familia y que venga un patán a propasarse con su mejor o sus hijas, porque se crea el hijo de la mamá de Tarzán, o porque tiene un yate, un avión, y una villa en Casa de Campo, creyendo que ello le da derecho a irrespetar a los demás, porque está "pagando sus cuartos".
Y decimos que en el Country Club a veces se pasan, porque plantean exigencias exageradas a las orquestas que contratan para sus bailes, aunque en muchos casos se justifica.
Hay músicos y cantantes que por el hecho de estar dando brincos en el frente de una orquesta, creen que entre set y set, pueden andar "gardeando" y molestando a las hijas de los socios que han ido a bailar con ellos.
Porque hablando en argot popular, y me perdonan los que no sean así, porque siempre hay excepciones, no hay gente más "untá" (untada) que algunos músicos. Y es que no se puede negar que después de todo, tienen una facilidad proverbial para gustarle a las mujeres que van a los bailes. Y no estamos hablando de las llamadas "musiqueras", que son especialistas en salir con todos los músicos.
Siempre recordamos la anécdota de cuando Domingo Bautista era promotor de Wilfrido Vargas, que se iba de gira con la orquesta a Nueva York.
Cuando finalizaban los bailes, todos los músicos salían para el hotel con mujeres "enganchadas", preparadas "para la pelea", y a Domingo lo dejaban solo, "oliendo donde guisan".
Por varias noches le sucedió lo mismo, hasta que un día se le ocurrió la idea de ponerse el uniforme de un músico que faltaba. Y aunque no tocaba en la orquesta, al final del baile se mezcló con los demás músicos en el momento de la repartidera de mujeres, y así fue que Domingo pudo ver a "linda" esa noche.
Pero volvamos al Country Club. Aunque el lugar tiene fama de "duro" con los músicos, la Orquesta de Hector Acosta fue la contratada para tocar su baile de Año Nuevo, actividad que ha hecho en múltiples ocasiones, debido a la consideración que le tienen tanto a él, como a su conglomerado.
Eso fue otra cosa. Hubo camerino para Héctor Acosta, picaderas, atenciones. Hicieron lo que no suelen hacer, que fue el pagar con 5 dias de antelación la totalidad del contrato, que como deben suponer, para esa fecha "no es paja de coco".
Eso si, que exigieron y pagaron exclusividad.
Mientras otras orquestas estaban brincando de un sitio a otro el 31 de diciembre en su amanecer para el día 1ro. de enero, El Torito estaba tocando la prestigiosa fiesta de El Country, tranquilo, sin sobresaltos, bien tratado y "agachapado".


No hay comentarios:
Publicar un comentario