La tarde de ayer, el arte teatral dominicano se vistió de luto. El actor y dramaturgo Rafael Villalona perdió su batalla contra el cáncer en la sangre que lo aquejaba desde hacía unos cuantos años. Nacido en 1942, la muerte del artista se produjo mientras se encontraba ingresado en la Plaza de la Salud.
Declarado Gloria Nacional del Teatro en 2010, Villalona había llevado su talento también al cine, participando en filmes dominicanos como “Un pasaje de ida” (Agliberto Meléndez, 1988), “Nuebayol” (Ángel Múñiz, 1995) y “Cuatro hombres y un ataúd” (Pericles Méjía, 1996), entre otras.
Impulsor de varias generaciones de artistas de las tablas, a quienes inculcó la pasión por este arte, y que entendieran el sentido social del mismo. “Haberlos traído al teatro para que cumplieran con la misión de orientar, en términos espirituales, humanos y estéticos, a su pueblo”, declaró Villalona en una entrevista concedida a LISTÍN DIARIO.
En aquel momento, Villallona expresó algunos detalles de su forma de trabajar las obras, en las que también los actores eran partícipes de la creación, aunque él fuese el autor. “Incluso la dramaturgia que nosotros hacíamos, en muchos casos era compartida, donde los actores escribían, hacían luces, y en medio de todo esto a mí me tocaba el papelde organizador del caos”, habia dicho entonces.













