Por: Joseph caceres
Cuando llegan allí les arman la orquesta con músicos residentes en la plaza newyorkina.
Dicen que los ensayos se hacen generalmente después de la medianoche o de madrugada debido a que muchos músicos trabajan de día en factorías, haciendo "deliverys" y otras cosas que nada tienen que ver con la música.
"El problema ya no solo es viajar solo, sino la "pela" que hay que coger con los "ventú" que le arman a uno", dice con amargura un merenguero.
Y añadió: "Imagínate, con lo dura que está la situación, uno tiene que coger lo que sea, y aguantar todo eso".
Atrás quedaron aquellos tiempos en que 4 y 5 orquestas de merengue que viajaban a Nueva York con todos sus músicos se alojaban en el hotel Newton, en el Travel Inn, y hasta en el legendario Taft.
Queda el Holiday de la Ruta 4 en New Jersey, pero solo para algunos que no aceptan viajar sin sus músicos, como El Torito, Héctor Acosta, quien dicho sea de paso tiene la ventaja de que se ha abierto campo en el West Coast y en Estados de la unión donde las fiestas se llenan de mexicanos, suramericanos y centroamericanos.
Locales de amplia capacidad abarrotados de latinos de diversas naciones, donde los dominicanos son muy pocos. Es el "plus", el "extra", que muchos deberían procurar...
Esa diversidad le ha permitido al Torito una extraordinaria expansión, que le mantiene en giras frecuentes, con una alta cotización. Que ha conseguido eso con la bachata?. Y es malo eso?
En Nueva York muchos lugares se han atomizado con el denominado concepto "lounge", de muy poca capacidad, lo que obliga a reducir las inversiones, que a su vez se traduce en medidas como esa de llevar solo a los del frente de las orquestas para evitar pasajes y gastos de estadía y alojamiento de una orquesta de 14 músicos.
Esa es la cara del espejo roto, donde muchos no quisieran mirarse...


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