Ariana Grande cerró , entre lágrimas, su gira "Eternal Sunshine" en el O2 Arena de Londres. Fue el último de diez conciertos con boletos agotados, ante 20 mil personas.
La cantante, de 33 años, agradeció emocionada haber vivido, según sus palabras, "una de las experiencias más bonitas" de su vida, y se despide temporalmente de los escenarios para alejarse del escrutinio público.
Un momento especial fue cuando interpretó "One Last Time", tema que se convirtió en símbolo para los sobrevivientes del atentado de Manchester en 2017.
Grande no ha confirmado cuándo regresará a los escenarios.


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