Por Eric Núñez / Associated Press
SAN FRANCISCO -- La travesía de Holanda en el Clásico de Mundial de Béisbol ha sido quizás la más abarcadora: concentración inicial en Arizona; viaje a Taiwán para la primera ronda, antes de embarcarse a Japón para la segunda y terminar de vuelta en Arizona para un par de fogueos esta semana.
El sábado, los holandeses se encontraron practicando en una soleada San Francisco, la última sede del torneo y en donde este lunes se medirán en semifinales con la República Dominicana.
En contra de los pronósticos, el equipo dirigido por Hensley Meulens venció dos veces a la favorita Cuba para entreverarse entre los cuatro mejores del torneo.
"No nos conformamos con haber llegado hasta acá", dijo Meulens en el AT&T Park, donde funge como coach de pitcheo de los Gigantes de San Francisco. "Estamos para competir de igual con cualquiera".
El choque contra los dominicanos promete ser de alto voltaje. Robinson Canó, José Reyes y compañía quieren saldar la cuenta pendiente que data de hace cuatro años, cuando los holandeses sorprendieron al vencerles dos veces para dejarles fuera en la primera ronda.




